A mi Musa, que escribe en mi alma y me regala el tintero de su corazón...
Si querés unirte a este blog y compartir lo que escribís, te estábamos esperando, comunicate al siguiente correo: ma.eugeniarojas15@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de abril de 2012

2 de abril para pensar...

El país se paraliza (¿o se moviliza?) para rendir homenaje a los veteranos y soldados caídos durante la Guerra de Malvinas, conflicto bélico armado protagonizado por nuestro país y el Reino Unido de Gran Bretaña, en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
La guerra comenzó hace 30 años atrás, un 2 de abril de 1982, día del desembarco argentino en las islas. Y culminó el 14 de junio de ese mismo año, fecha del cese de hostilidades, lo que conllevó a la reconquista de los tres archipiélagos por parte del Reino Unido.
Dichos archipiélagos se encuentran en la plataforma continental argentina, bañados por nuestro mar, formando parte de la provincia argentina de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Y aunque nadie duda que son tierras argentinas, actualmente se encuentran ocupadas por la potencia invasora con la que se inició el conflicto armado.
No obstante, consideramos que se trató de una guerra injusta e infame, donde los principales enemigos no se encontraron entre las filas del bando opuesto sino entre nuestros supuestos hermanos. Una guerra que surge en el contexto de la última Dictadura Militar, durante el más aberrante terrorismo de Estado que ha sufrido nuestro país. Una guerra que fue el corolario que evidenció la impotencia militar, no sólo para gobernar, sino también para cumplir la función para la que fueron instruidos. Una guerra donde no se hicieron ni un raspón los generales y coroneles argentinos que la declararon prometiendo derramar hasta la última gota de sangre por una causa que consideraban justa. Ni siquiera sacaron sus pies del continente aquellos responsables del inicio de esta guerra, en la que los jóvenes conscriptos murieron más por frío y hambre que por el estallido de las bombas o bajo las balas del enemigo. Allí los mandaron, desabrigados, desprovistos de armas y en la peor de las condiciones, a esos muchachitos, casi niños, que se encontraban cumpliendo por aquellas épocas el ya abolido servicio militar obligatorio.
Si bien, cualquier guerra significa una pérdida tanto para vencedores como para vencidos, la derrota en Malvinas nos dejó un triunfo: precipitó la caída de las Juntas militares que había instaurado un reinado de infamia y terror en nuestro país.
Esta fecha es buen momento para reflexionar sobre el país que queremos, sobre el valor de la vida humana y sobre la mejor forma de dar la vida por la patria, que no es muriendo en una guerra absurda, sino trabajando todos los días para engrandecer nuestro país, dejando un legado desde el lugar que nos toque, ofreciendo nuestro aporte, nuestro grano de arena por un futuro mejor para nosotros y para las nuevas generaciones venideras.
Para finalizar, los dejo con la pregunta: ¿Qué patria imaginaríamos si la conmemoración de la guerra no fuera el 2 de abril sino el 14 de junio, fecha, no de su inicio, sino de su finalización? A treinta años, aunque incomode, creo vale la pena preguntárselo, porque habla mucho de nosotros…
María Eugenia Rojas
Jóvenes soldados camino a Malvinas



lunes, 2 de abril de 2012

Malvinas: GLORIA Y HONOR

Gloria y honor: Es poco para honrar a esos soldados y suboficiales, de primera línea de combate.
¿Por qué? Porque defendieron nuestro suelo, sin práctica militar, sin ropas adecuadas para tremenda zona (casi en alpargatas), mojados en forma permanente, con intenso frío, por días enteros sin agua potable ni comida y, por si esto fuera poco, sin armamento adecuado o escaso. Sólo poniendo el pecho y gran corazón, para enfrentar a una de las más poderosas potencias militares de la tierra. Mientras tanto, en el continente, nuestros altos mandos, bajo techo, bien protegidos, bien comidos y mejor bebidos, jugaban a la guerra alocadamente y sin la más mínima planificación. Estos no defendían la patria. Sí, sus intereses mezquinos, para prolongar una nefasta dictadura militar genocida, que por esos días se les caía a pedazos. Así les fue y así nos fue. Gracias a Dios, hoy ya los juzga la historia verdadera. Recuerdo en ese tiempo, un estribillo que rezaba y coreaba el pueblo: “Los militares argentinos no sirven para gobierno, no sirven para la guerra, los militares no sirven para una mierda”.
También escuché, hace unos años, entre tantas barbaridades sucedidas en esta guerra, decir, a un inexperto soldado de unos 19 años que luego de un par de días en el frente, sin comer ni beber, retrocedió de sus filas, y en la zona donde se habían resguardado sus jefes, encontró luego de cavar un poco, un hueso pelado (parece que los jefes sí comían, y carne), y lo fue chupando hasta disolverlo totalmente.
Personalmente, también escuche por TV, acá en el país, a un jefe militar mintiendo, al explicar que en Malvinas, todos los combatientes estaban bien pertrechados, comidos y abrigados. Todo dicho con ímpetu y agregado desparpajo. Una más de tantas mentiras e injusticias, de estos, por entonces, intocables, Hijos de........la P........ATRIA. Disculpe el lector mi franqueza, pero si callamos la verdad, seguiremos por el camino equivocado y jamás podremos limpiar a este rico país, de vende patria y corruptos ciegos de poder. Y sirva todo lo referido, por mis hijas, mi nieto, mi familia y argentinos bien nacidos que son muchos. En especial, por la juventud de 30 ó más años, que no vivieron en plenitud esta aberrante guerra. Para que se enteren y jamás permitan que se apoye la barbarie.
Pero es mi deber, dejar un párrafo aparte, para mencionar a la fuerza aérea y naval, que con sus 55 valientes, fallecidos en acción, fueron, son y serán, un verdadero ejemplo, por capacidad, valor, entrega, sacrificio y responsabilidad. Reconocidos en el mundo entero y admirados con énfasis por el propio enemigo inglés.
Muchísimo más se puede decir sobre el tema, pero me remitiré a recordar a los héroes del Crucero General Belgrano.
Finalizo enfatizando en estos 30 años de MALVINAS, que en la guerras, pierden tanto los vencidos como los triunfadores.

JRR

jueves, 1 de diciembre de 2011

Conflicto Docente

¿Por qué los docentes estamos de paro?

La mayoría de las personas escucha y sabe, a través de los medios masivos de comunicación, o por sus propios hijos en edad escolar, que los docentes estamos de paro. En efecto, hace aproximadamente unos dos meses que empezamos a parar debido a ciertos reclamos. Eso está claro, creo que ya todos manejan esa información. Sin embargo, me parece que hay algo que no es tan claro, y eso no tan claro es lo más importante: el motivo.
Imagino que ante la falta de información, la mayoría no docente debe estar pensando que nuevamente los maestros estamos frente a un reclamo salarial. Y estoy aquí escribiendo justamente porque esa suposición no es correcta. También habrá más de uno que esté diciendo –porque nunca faltan- que los docentes estamos de paro porque no queremos trabajar, que somos unos vagos, que de qué nos quejamos cuando tenemos tres meses de vacaciones (cosa que no es tan así…pero bueno, ese es otro tema) y otras cosillas por el estilo, que siempre se escuchan por ahí…
Por eso estoy aquí… por ellos, por nosotros, por todos…
Y digo “por todos”, porque la Educación, lejos de ser un tema exclusivo de los docentes, es un derecho social que involucra a todos los ciudadanos o miembros de la comunidad. Todos podemos y debemos participar en los debates y decisiones que respectan a la Educación Pública, todos somos o podemos ser parte de esta lucha en defensa de la Educación que es de todos.
Y así es que hoy no estamos reclamando más sueldo, no porque estemos ganando salarios más justos, pero la verdad es que ahora nos convoca un problema en nuestro sistema que es aún más importante y prioritario que el salario.
El actual Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires está intentando anular una conquista justa del Sistema Educativo que, sólo hemos perdido (para que se den una mínima idea) en gobiernos de factos, sí, durante las dictaduras militares.
La cuestión se trata de, nada más y nada menos, que de derogar el sistema de designación y ascenso de docentes. ¿Qué significa esto? Esto implicaría que los docentes no accedan a sus cargos por mérito; por sus antecedentes profesionales; gracias a una carrera forjada a lo largo del tiempo; a una experiencia construida; a los puntajes ganados a través de la capacitación, la actualización, la formación por medio de la realización de más carreras y/o cursos… No, no, no… los cargos podrían serían designados por acomodo, otorgados a los amigos del poder político de turno, siii, ¡aunque usted no lo crea!!!
La modificación del Estatuto Docente que el Gobierno actual de la Ciudad promueve significaría que las Juntas de Clasificación Docente sean abolidas. Dichas juntas son organismos co-gobernados por representantes del Ministerio de Educación y de los docentes. Estos órganos son elegidos por los mismos trabajadores mediante el voto directo en elecciones democráticas y su función (como su nombre lo indica) es clasificar a los docentes inscriptos en el Sistema de Educación Público y otorgarles un puntaje de acuerdo a la formación y antigüedad de cada uno. De este modo, estas Juntas garantizan un acceso a los cargos que se realiza estrictamente por trayectoria y méritos, excluyendo todo tipo de acomodo, con lo cual se intenta asegurar una educación de la mayor calidad posible, donde no haya lugar para ningún tipo de beneficio a quienes realmente no los hayan ganado con el merecido esfuerzo.
El Gobierno alude a que el cambio propuesto ayudaría a la agilización del sistema, pero bien sabemos que estas son excusas. Reemplazar las Juntas por una Oficina Única manejada por el Poder Ejecutivo no garantiza disminución de la burocracia, por el contrario… creemos que no sólo no agilizaría el sistema sino que lo volvería, además de igual o más lento, injusto y antidemocrático. Este obrar del gobierno no es más que un intento de privar a los docentes de algunos de sus derechos y de algunas de las conquistas logradas tras años de incansable trabajo en pos de una educación igualitaria, justa y de la mayor calidad posible para todos.
Además, las Juntas no sólo protegen los derechos de los docentes sino que, ante todo, aseguran que la Educación esté lo menos posible atada a los intereses del gobierno. Sabemos que el Sistema Educativo y la currícula que se selecciona para impartir contenidos relevantes a nuestras nuevas generaciones (como ocurre en todas las instituciones del Estado) no escapan a la influencia del poder político, pero también sabemos que en pleno ejercicio de la democracia siempre existen recursos e intersticios en las instituciones que nos permiten lograr cierta autonomía ideológica y de acción. Sin embargo, si se implementaran los cambios propuestos por esta gestión actual de gobierno, pues el Sistema Educativo perdería toda autonomía y toda posibilidad de intentar escapar de los intereses de los gobernantes y mantenerse al margen de las cuestiones que convienen a los gobiernos y no así a la Educación; y, de ese modo, la escuela se transformaría en un títere absoluto de la política de turno…
Como para ejemplificar el accionar de las Juntas en pos de asegurar el carácter público y democrático de la Educación, podemos mencionar que en el año 2009, esta misma gestión de gobierno que hoy quiere derogar las Juntas, intentó cerrar 82 grados, reduciendo así la cantidad de escuelas de nuestra Ciudad. Esa vez, el proyecto de cierre escolar no pudo concretarse gracias al accionar de las Juntas que hoy quieren anularse. Fueron justamente esos docentes que nos representan en dichos organismos los que impidieron que la Educación de nuestros niños se vea empobrecida con la reducción de instituciones públicas que garantizan un derecho que es de todos.
De este modo, vemos que nuestros paros no sólo tienen un motivo, sino que además ese motivo es realmente importante, y no sólo para los docentes. Como ciudadanos también debemos ser conscientes que algunas gestiones de gobierno, en particular las de corte neoliberal, intentan atentar sistemáticamente contra derechos incuestionables y ya ganados tras generaciones de lucha.
Las ideas liberales se apoyan sobre la base de un modelo de Estado descentralizado, donde la Educación ya no sería asunto del Estado, donde el Estado no debiera garantizarla, donde ya no existiría la gratuidad y la igualdad, donde la escuela ya no sería pública sino privada; y por lo tanto, de desigual acceso, de acceso acorde a los ingresos, de acceso si puede pagarse… A eso quieren llegar (si los dejamos) estos modelos políticos y económicos.
Sea como docentes, sea como ciudadanos, sea como padres, sea como alumnos, sea como sujetos de derecho, sea como seres humanos que buscan crecer en libertad, sea como argentinos que queremos que sea posible el sueño de ver un futuro de mayor prosperidad para nuestra patria… sea como sea, y desde el lugar que nos toque, debemos apoyar esta lucha, debemos defender la Educación Pública. Porque la Educación no debería ser un bien, un servicio más que pueda comercializarse en el mercado. La Educación es  derecho, que es de todos, sin distinción, sin importar el poder adquisitivo de las familias.
No dejemos que la Educación sea algo más de lo mucho que sólo puede tener el que disponga de dinero para pagar, de todo aquello que sólo se mide con billetes.
No nos dejemos engañar por carteles amarillos que pretenden hacernos creer que pintando la pared de una escuela de ese color se mejora la Educación (cuando esa misma pared se viene abajo detrás del lengüetazo yema de huevo que ha recibido), que de ese modo se hace Buenos Aires, o que de ese modo va a estar bueno Buenos Aires, ni que vamos bien…
Iremos bien si dejamos de votar discursos simpáticos, caras aparentemente amigables, mejoras superficiales, falsas muestras de progreso, buzones que nos venden gracias a millonadas de plata gastadas en publicidad (que sale de nuestros bolsillos), y comenzamos a preocuparnos por entender la realidad de un modo más profundo y responsable. La época del “pan y circo” ya debió haberse superado hace más de dos milenios…

María Eugenia Rojas


martes, 15 de noviembre de 2011

Los valores de la Hambruna

LA HISTORIA DE LO QUE TODOS VEMOS Y NADIE VE

El 23 de septiembre del 2001, transcurrió un hecho por el cual mucha gente quedó perpleja frente a tal escena. Fue el día que Bianchi se levantó en una conferencia de prensa, informando su renuncia, y lo dejó hablando solo al actual jefe de gobierno (época en que Maradona lo llamó cartonero Báez). Fue entonces cuando el ingeniero quedó ridiculizado frente a todos los argentinos, nada menos que por el mejor técnico de todos los tiempos.
Esta situación se habría suscitado ya que el técnico le había solicitado reforzar el equipo antes de ir a Japón a jugar con el Bayer Múnich, lugar obtenido tras ganar la Copa Libertadores de América, por segunda vez consecutiva; pero esta vez nada más y nada menos, en la final se encontraba un equipo brasilero.
Si se analizaran los ingredientes de esta ruptura entre ellos, se podría remarcar las distintas personalidades; el lugar de payaso televisivo que a Maury, debido a su alto nivel de brutalidad, siempre le gustó jugar, ya que se encuentra al tanto de que un gran número de Argentinos comparte su categoría; mientras tanto, por el otro lado, nos encontramos a una persona de perfil más bajo, mucho más inteligente en todos los aspectos y con otra meditación.
Esta cisura de personalidades, desembocó en una grieta para el plantel, donde sus líderes tomaron caminos opuestos, polarizándose. Pero esta grieta se hizo más extensa cuando comenzó el juego más villano, el de la opinión pública (no sólo del pueblo xeneize, sino por la sociedad en general, influenciada por sus controladores sinápticos).
Martín Palermo, alias “el loco”, levantando las banderas macristas; y Román Riquelme, levantando la bandera bianchista. Todos supimos cuál era la bandera más difícil de sostener; aunque los 2 portaban una bandera en común, la del Club Atlético Boca Junior. Momentos donde los controladores de nuestros razonamientos poseían todos los canales deportivos, todo pertenecía a ellos, el poderoso multimedio y su fuerte sistema neoliberal que siempre le dio su apoyo a nuestro intendente. Pero todo iba a finalizar con una sola víctima, y la víctima fue el jugador más completo de toda la historia del fútbol argentino, archivándolo bajo la carátula de “persona conflictiva”.
¿Cuánto le costó al 10 no pertenecer a la bandera macrista? Bueno, el costo en lo monetario es incalculable, y en lo psíquico inmedible. Fue la persona que la mayoría abofetearon de la mano de buitres soldados (periodistas), los cuales por su carencia de valores no pudieron respetar una personalidad medida y de alta ética, lógicamente no son cualidades que enriquezcan sus bolsillos.
Pero ¿por qué no narrar un poco la historia en estos últimos años de este gran luchador, el cual, a través de sus ideales combatió al poderoso amo de la hambruna? Estando en España es llamado por primera vez a jugar un Mundial por el técnico, lo cual a Roman, estando en las inferiores, lo llenó de gloria. Mundial donde es premiado como el mejor pasador de pelotas por la FIFA. Pero en cuartos a ese mismo técnico se le ocurre castigarlo bajo la influencia del controlador público (que frente a hechos atrayentes siempre coloca sus garras), frente a Alemania, un partido que el score favorecía a Argentina por 1 a 0, y lo saca del equipo, para finalizar nuestro país eliminado 2 a 1.
Más adelante regresa al plantel donde realizaba su trabajo, demostrando sus dotes, y logra llevar a un club, mediocre en éxitos, a lo máximo en toda su historia. Toda Europa hablaba de su estilo, pero el destino lo volvería a traicionar, pareciera que los dioses lo negaran; un penal fallado en semi-finales de Champion lo llevó a ser del más amado al más odiado por todo el Villareal, la carencia de lógica se vuelve a cruzar en su camino, los hinchas y el presidente de esta institución dan su apoyo (como muchos hinchas de River también) al Sr. Pellegrini, un personaje el cual con anterioridad había sido expulsado del club argentino, tras ser silbado por todos esos mismos hinchas del equipo de Núñez.
Román llega a Bs As a préstamo por una temporada y alza nuevamente el trofeo más importante de América. Estaría genial que todo hubiera encontrado su final aquí, pero no, el Villareal lo llama para tenerlo en el banco, de esa manera, todos sus hinchas lo podían insultar libremente. Entonces, el presidente del club español sale diciendo que él era millonario y que podía hacer con su dinero lo que quisiera, como tener a Riquelme y no hacerlo jugar. Tras mucho esfuerzo para repatriarlo, el querido Pedro Pompillo salió en su defensa y lo trae a su casa, como él llama a su cancha, y en agradecimiento le da un campeonato. El mundo del 10 parecía volver a la tranquilidad.
Pero como dice el refrán: “No todo lo que brilla es oro”. Riquelme, una persona a la cual la exhibición pública le resulta molesta, participa en un documental de la historia de Boca Juniors, conducido por Dalma Maradona, que es nada menos que la hija de un líder del club de la rivera; ese mismo líder que como director técnico de la selección nacional, apareció a las 2 de la mañana por un canal del multimedio a decir que con su forma de jugar no le servía. Con este comentario, su vida volvía a eclipsarse, miles de buitres arremetiendo sobre su cuerpo. Frente a este malestar generado y otras actitudes molestas de Diego (como desvalorizar el campeonato ganado por Román y decir que su selección es un ex jugador de river y diez más), éste decide abandonar la selección por sus valores éticos, algunos propios de sus genes y otros influenciado por el virrey (Bianchi). Ante esta decisión, no tardó en llegar la segunda línea de ataque, las hienas macristas. Poniendo en duda su contrato y catalizando al gran Martin y a su hinchada (bandera que lleva la 12 “Martín el único héroe en este lío” por unos viajes a Sudáfrica) para asegurarse la muerte definitiva de este tipo de tipo de persona, las personas que no se vencen ya que no van de la mano del dinero (Cruzeiro le ofrecía casi el triple de lo que le daba Boca en su contrato, y por ser el único jugador que devuelve dinero por lesión).
¿Cómo destruir lo que no se compra? Observemos qué simple es la vida de los que en su alma no tienen un valor numérico, como la historia de ese cinco que Maradona puso bajo su ala, que frente a la historia más oscura que vive su club del cual dice ser hincha no vuelve a salvarlos, algo que J.R., como quedó demostrado, ni lo dudaría.
Este es el gran truco del poder sobre lo social, al igual que los magos, haciendo desaparecer el pañuelo o transformarlo en paloma, de la misma manera actúan los amos de la hambruna con las personas que no están a la venta para sus usos, ya que sus valores complican sobre la transferencia de sus mensajes. Pero en este presente ya no están ni Palermo ni el macrismo, el equipo de Román brilla y él es el gran capitán, aunque los buitres siguen acechando pero con menos poder (gran parte perdida a través del futbol para todos) ya que a estos magos la población (54 %) les conoció sus farsas. Aunque las alimañas vuelven al acecho con toda su codicia, el 4 de diciembre del 2011 .

El fantasma de la B

domingo, 2 de octubre de 2011

La 125 (el intento que cambió todo)

Los argentinos nos encontramos en ese 2008 frente a una encrucijada, donde se presentaría un suceso revolucionario social; una revolución de estas épocas (distintas a la cubana o a la rusa); hecho que quedará, sin duda, en todos los libros de historia.

El Congreso Argentino fue la atención de todos. En la historia de la patria, se podría comparar con el atentado a Lisandro de la Torre en el ‘35 donde se trataba el análisis del pacto Roca-Runciman. En estas épocas faltó el matón del partido conservador, ¿pero realmente faltó?, ¿o de nuevo volvió a no tener éxito en su ataque mortal?

El parecido de estos hechos me resulta sorprendente, los mismos valores, los mismos pecados. ¿Quién podría olvidar esa noche, con la nueva versión paramilitar fascista, los “camisas negras” de nuestra realidad? Que saliendo de las regiones sajonas de esta capital, llegaron a ocupar nuestra plaza de los Dos Congresos, buscando la cabeza de algún votante Kirchnerista, siguiéndolos por bares y restaurants, queriendo mostrarles que su vida no era nada frente a sus intereses y a sus codicias.

¿Dónde se encontraban los “descamisados” frente al ataque de los “camisas negras”? ¿Cómo frente a un hecho de esta calidad, los hombres que deseaban una sociedad obrera igualitaria, no defendieron a los que llevaban ese deseo a destino? Esos hombres que necesitamos para combatir al capitalismo, nunca aparecieron. Todos aquellos que hablaban del obrero durante los ‘90 -y se les decía que hablar de obrero ya en esa época era una utopía, una utopía como fue su obrar frente a la lucha contra el capitalismo que criticaban- no buscaban derechos en esos obreros extintos ya en los ‘50, sólo buscaban sus derechos de dominio a través del poder, con un discurso casi romántico, pero sin lógica en sus obras. Hasta algunos marcharon juntos con los reyes de la hambruna para satisfacer su codicia personal y de nuevo cubrieron sus actos avaros con el nombre del obrero, ese obrero que, tras 3 décadas de neoliberalismo, resulta más fácil encontrar un Tiranosaurio Rex que a uno de ellos. Pero todo fue legítimo para satisfacer sus anhelos de poder. Sólo un grupo reducido fuimos los que teníamos la realidad tan clara y supimos que la derecha no podía volver a tener el Estado como patio trasero, por lo tanto la combatimos en Plaza de Mayo.

Quien podría olvidar al pobre hombre, De Angeli, diciendo: “Si perdemos mañana, continuamos con los cortes”, no aceptando la derrota y hablando de democracia. Pero lo más destacado de este hecho es que en nuestro país se separaron las aguas, por llamarlo de alguna manera, la gente dejó de estar con sus máscaras, porque la máscara se había caído para siempre, y ya no se podía volver a colocar. Fue la noche del antes y el después para todo el pueblo argentino; lo bueno de este destape social es que quedamos tan expuestos que nos llevaron al origen de nuestra existencia, y sólo quedó fascismo y anarquismo.

El fin, la mayor traición de la historia del país, palabra tan directa al camino del hambre para algunos, como el de la codicia para otros.

En mi postura, semi-atea, pienso que los únicos dioses van a ser las personas que narren nuestras historias en un futuro no muy lejano, ya que serán ellos los que le den vida a nuestros actos, y los juzguen. Pero como mi abuelo me decía, el mundo gira de la misma manera siempre, porque el hombre siempre es el mismo y cuando su ser se expresa no hay modernidad que lo pueda ocultar.

El fantasma de la B
http://eu-hambruna.blogspot.com/

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Hambruna - Ahora tiro yo, porque me toca

Cuando creamos el título para este blog, se escucharon opiniones acerca de que no hay mucho para hablar, a lo que respondimos: “Esas son las ventajas de vivir en un país con un presente económico más que fuerte”. Y de nuestro lóbulo frontal no se apartaba la escena de la nena tucumana llorando porque tenía hambre, vestida con harapos, en el 2002; filmación del multimedio en su apogeo, una imagen que todo argentino jamás debería olvidar. Y verla hoy, en el presente, por canal 7 lógicamente, ya que son imágenes que en esta actualidad el multimedio no se atreve a mostrar, contando que tenía trabajo tanto ella como sus padres y que estaba estudiando, nos lleno el corazón de orgullo.

Pero hambruna está destinada a comprender los orígenes evolutivos de las personas que critican que a esa nena, como a una gran mayoría, les haya ido mejor en su vida; a esos seres que aprueban la casa country cerca de una villa, bien controlada y, si es posible, que la ventana de su dormitorio dé a esa villa para mostrar lo fuertes que son dentro de la especie; para todos aquellos que critican que a los chicos se le regale una computadora (fabricada en la Argentina por trabajadores Argentinos) para darle una herramienta de estudio, distinta a la calle, y que ahora quieren hablar del ANSES, con sus votos absurdos bajo el seudónimo de “voto castigo”, con lo cual: ¿A quiénes castigan? ¿A dónde nos quieren llevar? ¿Al CONICET con sus científicos, quizás, que apoyaron a su ex director? ¿o a los médicos del borda con la labor de cuidar a los más débiles sociales?, y que a lo único a lo que apuntan es a destruir un dinero que ellos jamás generaron porque sólo traen desigualdad; para todos los voceros del Sr. Magnetto, que son incapaces de interpretar una realidad por cuenta propia; para los especialistas en utilizar ese condicional negativo en el discurso político, sembrando el miedo en búsqueda de una ventaja; para los que critican al INDEC sin conocer su funcionamiento; para todos aquellos que no festejaron la ampliación del sector ferroviario; para los que se unieron al festejo del campo cuando la metrópolis se caía a pedazos; para aquellos que hasta hace muy poco tiempo opinaban que la educación en Chile era superior a la nuestra; para todos aquellos que por apretar unos botones para cargar una tarjeta hablan de tendinitis, ganando enormes valores, de los cuales dudo que sean personas adecuadas para percibir esos montos, y que todas sus idioteces repercuten sobre el pueblo que no tiene movilidad propia; y sobre todo, para esos que en época post-dictaduras se unieron al comentario “Nosotros éramos gente de trabajo y jamás nos golpearon la puerta. Ya está. No hay que pensar en el pasado, en algo andarían metidos” y siguen dando el mismo discurso que da un torturador desde una cárcel, porque en lo profundo de sus corazones, les da lo mismo que estén o no presos.

Para todos ustedes que buscan una destrucción por sus abominables cualidades como la codicia, la avaricia, la soberbia, la ignorancia, la pedantería, el odio, la traición; para todos ustedes que contaron la historia ganadora del siglo pasado junto al fascismo y todas sus mutaciones, y que con sus sucios papeles nos quisieron dominar como especie. Les comento que no nos mataron, y que en la expresión de nuestros genes siempre la lucha va a estar presente, porque es la hora de que a la historia de nuestro país la empecemos a contar nosotros, a los que masacrarían seguramente si el poder estuviese de su lado, como lo hicieron tantas veces… Nuestras diferencias son tan puras como el ying y el yang, lo bueno lo malo, y toda esta relación magnética que se origina en esos polos que dominan nuestra existencia, desde lo microscópico a lo macroscópico; en lo político-social siempre fuimos fascismo y anarquismo. Por eso a ustedes, mutaciones de fascistas o neoliberalistas (nunca supe en que conjuntos colocarlos, aunque en un tiempo no muy lejano se los llamaban gorilas) hoy en día sólo se los ve como opositores cuyo único fin es que nos vaya mal como país. Y…. Sí. Responden a los que su genética expresa y, en un segundo plano, el sistema educativo que les dio origen. Pero esta vez somos más del 50 %, no pudieron con todos. Por esta vez, ustedes son los menos; ustedes, los timoneros de la hambruna.

El fantasma de la B

sábado, 3 de septiembre de 2011

Política y Globalización: Más reflexiones sobre pobreza, desigualdad y exclusión en la escuela de hoy

    El siglo XX es un período de grandes revoluciones, avances tecnológicos y científicos, conflictos bélicos locales e internacionales, que produjeron profundas transformaciones en el modo de entender la realidad y así en  las subjetividades de los hombres actuales. De este modo, los sistemas políticos, sociales, económicos y educativos han ido evolucionando desde una Sociedad Industrial hacia una Sociedad Informatizada e integrada a través del avance de los medios de comunicación y el fenómeno de la globalización.
    En nuestro país, desde su conformación como Estado-nación, la educación ha desempeñado funciones orientadas sobre un eje político o económico, de acuerdo con la evolución de los diferentes sistemas políticos adoptados por  los Estados Liberales, Benefactores, Autoritarios o Neoliberales que se han sucedido.
    La globalización es un fenómeno que se inicia en la década de 1970, luego de la caída del Estado de Bienestar. La crisis del mismo, la globalización y el neoliberalismo son tres procesos que se dan juntos. Con el neoliberalismo asistimos a un Estado ausente, por ello, frente la debilidad del Estado-Nación, los países se unen, se produce una regionalización y organización global con la intención de alcanzar un mayor grado de protección. Esto marca el término de la Sociedad Industrial, que se fue desglosando para dar paso a una Sociedad de la Información sustentada por las nuevas tecnologías vinculadas con la comunicación y la informática. La revolución informática es la que permite confirmar el hecho de que el mundo, o al menos su parte más rica, se esté convirtiendo en un único escenario social y económico, pues las comunicaciones electrónicas hacen desaparecer los límites de la distancia y el tiempo en las acciones de las organizaciones sociales. De este modo, la comprensión de la dimensión espacio-temporal resulta transformada, dejando de ser una barrera rígida, y percibiéndose como una contracción del mundo que incluye la desaparición de las fronteras geográficas por efecto de la actividad económica y las redes institucionalizadas de vínculos a nivel mundial. El concepto de globalización también ha sido concebido como una acción a distancia, según la cual la acción de los sujetos sociales en un ámbito local llega a tener consecuencias significativas para sujetos lejanos. Esto implica la interdependencia entre las economías y sociedades del mundo, pues lo que ocurre fuera de las fronteras nacionales termina por tener impacto también en el ámbito interno y viceversa. Así los Estados y las sociedades quedan inmersos en un sistema de redes interconectadas que cubren todo el mundo.
    Dado que gran parte de la población no tiene acceso a los nuevos sistemas de comunicación que ponen en contacto a culturas y personas muy distantes, queda excluida de los beneficios de la globalización. Por lo tanto éste fenómeno no es universal y por ello, resulta perturbador y produce vigorosos rechazos. Esas perturbaciones alcanzaron su expresión más completa en el terreno financiero, ampliando considerablemente la brecha entre los países pobres y los ricos; y de este modo, han aumentado las desigualdades y los procesos de exclusión.
    La pobreza, como factor que incide sobre las posibilidades de educación; la exclusión de los sistemas educativos en sus diferentes formas de manifestación; y la desigualdad frente a las oportunidades de inserción en este mundo globalizado; son factores que preocupan a los miembros del sistema educativo actual y consideramos necesario reflexionar acerca de ellos para poder contribuir a su desnaturalización desde la educación.
    En relación a las transformaciones que han sufrido las subjetividades de los hombres de ésta época podemos decir que la ausencia de paradigmas es otra consecuencia y/o característica de la globalización, es decir, la ausencia de proyectos. También se está  produciendo una anomia social, falta de normas internas y de construcción social sobre los valores. La comunicación se ha vuelto un fenómeno más individual, menos real, es decir, de característica virtual. Por lo tanto, surge la contradicción de que, estando en el apogeo de los medios de comunicación, de la era informatizada, en otro sentido prima la incomunicación y la despersonalización. Por otro lado, Los sujetos viven un presente continuo en la búsqueda de la satisfacción inmediata, con una tendencial ausencia del pasado histórico. Las pautas que regían las relaciones humanas han cambiado, se produce la ruptura con los vínculos intergeneracionales.  Por último, también cabe destacar que la globalización de la cultura significa una fuerte tendencia a la homogeneización, hecho que actuaría en detrimento de la misma, empobreciéndola, pues en la diversidad cultural radica su riqueza.
    La política educativa debe ser analizada en relación a las demás políticas sociales. Aunque se pretendiera implementar una política educativa democrática, tendiente a superar las injusticias que los sistemas reproducen, los resultados de dicha política se verían seriamente comprometidos si no fueran acompañados  por todas las otras políticas sociales relacionadas con salud, alimentación, vivienda, etc.
    La pobreza es un factor que incide notablemente sobre las posibilidades con que cuenta la educación para llevar a cabo de forma adecuada sus funciones. Cuando las políticas sociales son inadecuadas o insuficientes, la educación también resulta afectada.  El sistema educativo refleja el sistema social y todo cambio en el sistema educativo trasciende los límites de éste porque implica intencionalidad de cambios sociales.
    El sistema educativo también es afectado por otras políticas o ideologías del Estado imperante. En la actualidad, a consecuencia de ello, el sistema educativo de nuestro país sufre procesos de descentralización y desregulación.
    La descentralización, materializada a través de las políticas subsidiarias mediante la transferencia de escuelas, en primer término, primarias y posteriormente de educación media[1];  responde a los intereses dominantes de los grupos neoconservadores y sus razones económicas. Si la educación se somete a las reglas del mercado es lógico que cada estrato social logrará niveles y calidad de educación acordes a su capacidad económica. Así, la escuela discriminaría negativamente a los pobres. Sin la intervención reguladora del Estado tal situación tiende a reproducirse indefinidamente. Sólo el Estado puede operar en la distribución de recursos que compense esos desequilibrios sociales. El mercado jamás compensará estas desigualdades sino que las reproducirá, o peor aún, las agravará.
    La desregulación de las escuelas está vinculada estrechamente con la política de la subsidiariedad de las corrientes de pensamiento económico liberal o neoconservador que deja librado al mercado las prestaciones sociales que antes brindaba el Estado Benefactor. Si el Estado asume un papel subsidiario resulta congruente que dentro de esa lógica facilite la acción de los particulares, que suprima las regulaciones, que se abstenga de controlar.
    Por otro lado, las fuertes desigualdades de tipo socio-cultural no son atendidas adecuadamente por la escuela, que detrás de una ilusión de “igualdad de oportunidades”, esconde valoraciones de meritocracia y  de éxito basado exclusivamente en el esfuerzo personal que conducen al fracaso escolar, lo que resulta en otra forma de exclusión, de excluir incluyendo.
    Cabe destacar y reflexionar acerca de que un  sistema no es democrático por el simple hecho de asegurar la posibilidad del sufragio universal. Cuando la democracia pierde su interés igualitario se transforma en un mero mecanismo formal de constitución y organización del poder político. Un régimen democrático debe caracterizarse por el esfuerzo que realiza para superar la desigualdad de condiciones de los ciudadanos, para hacer efectiva una mayor igualdad de oportunidades, asegurando una distribución más equitativa de los recursos mediante una adecuada política fiscal y del gasto público. Un modelo político-económico que en vez de tender a superar las desigualdades, las ahonda, las profundiza, es antidemocrático.
    Las sociedades desarrolladas se enfrentan al reto de ser sociedades multiculturales y de hacer de ello una oportunidad de crecimiento colectivo y no una nueva ocasión de conflicto y exclusión. Es necesario que los diferentes grupos culturales, étnicos, laborales, de edad, etcétera, encuentren la manera de expresarse y de colaborar en una sociedad plural. El individualismo, la insolidaridad y la competencia son valores presentes en la escuela de hoy que no favorecen el desarrollo de la sociedad de nuestra época.
    Aunque estamos lejos de la tradición normalista, positivista, de mandato homogeneizador del sistema educativo argentino en sus orígenes, en el que por mucho tiempo se cumplió una labor de legitimar la marginación;  donde sólo podían asistir los chicos “normales”, es decir, que respondían a las medias físicas, psíquicas e intelectuales; donde primaban las distinciones de orden meritocrático; donde los la exclusión se extendía también a considerar la diversidad cultural en los mismos términos de la discapacidad; aún asi, hoy en día aún persisten muchas de éstas prácticas a consecuencias de su naturalización.
    Esto nos hace reflexionar acerca de lo implacable que es la selectividad de la mirada cotidiana y, por ende, del esfuerzo que implica la posibilidad de reconocer o percibir los acontecimientos que deben ser objeto de transformaciones, en nuestro caso, del sistema educativo. Lo cotidiano se naturaliza y se vuelve normal aunque no lo sea. Los docentes deberíamos mantenernos alertas para evitar este tipo de tendencias. La selectividad de la mirada también actúa movida por el sentido moral. Determinados acontecimientos se vuelven llamativos, chocantes o placenteros cuando entran en conflicto o van al encuentro de valores instituidos social y subjetivamente. Por ello, desde la escuela, podemos contribuir en la formación ética de los ciudadanos. Esta función importantísima de la escuela en la construcción de sentidos y significados que guían nuestra acción moral es la que abre las puertas a la posibilidad de transformar algunos aspectos de la sociedad, donde la diferencia sea un mecanismo de construcción de nuestra autonomía y nuestra libertad, no la excusa para profundizar las desigualdades sociales, económicas y políticas.
    Cuando caemos en la tendencia reproductiva de la escuela tradicional normalista, no hay posibilidad de cambio. Los docentes debemos encontrar los intersticios del sistema que nos permitan operar hacia el cambio, aprovechar las posibilidades de encuentro intergeneracional que ofrece la educación para influir en la formación de ciudadanos más conscientes y críticos de su realidad circundante.
    El mundo que hemos construido es extremadamente complejo. Para poder acercarnos a una mayor comprensión de la realidad debemos indagar acerca de los procesos históricos que son los cimientos sobre los que actualmente seguimos construyendo. Para ello es necesario considerar desde los más amplio e internacional, hasta llegar a lo nacional y luego a lo más local y cercano.
    Creo en la posibilidad de aspirar a un mundo cada vez mejor, y apuesto a la educación como uno de los medios para aportar mi grano de arena. Para cambiar algo primero hay que identificar lo que podría mejorarse, saber qué y luego saber cómo hacerlo. Para ello, es imprescindible un conocimiento profundo de nuestro sistema educativo y de los aspectos políticos, sociales y económicos que, como vimos, están estrechamente ligados, ya no sólo a nivel nacional pues vivimos en un mundo globalizado que compromete a todos los Estados-nación.
    Para aspirar a un futuro mejor es necesario ocuparse del presente y para ello es necesario remontarse al pasado pues los hechos históricos integran el tejido que constituye el presente, y ambos son la base sobre la que edificaremos el futuro.
    A pesar de vivir en un mundo globalizado, supuestamente cada vez más integrador, vemos que la realidad es diferente, que no todos los miembros de la sociedad tienen las mismas posibilidades ni las mismas oportunidades de acceso a los bienes culturales y/o a la participación. La sociedad actual está fragmentada; la pobreza, la desigualdad y la exclusión están naturalizadas en muchos ámbitos sociales, entre ellos la escuela. Desde el sistema educativo, como docentes, debemos reflexionar sobre las prácticas que acentúan la  desigualdad y la exclusión, contribuyendo de este modo a deslegitimizarlas a través, no sólo  de nuestras actitudes personales, sino también  desde nuestra participación en la formación de ciudadanos críticos y responsables sobre la construcción del futuro, con valores éticos que entren en conflicto con dichas prácticas.
María Eugenia Rojas
http://eu-hambruna.blogspot.com/





[1]  La transferencia de las escuelas primarias y de adultos a las diversas jurisdicciones se inició en 1968, se revirtió en 1973 y se ejecutó a partir de 1978. Este proceso prosigue y se profundiza con la Ley por la que se transfieren a las jurisdicciones de las escuelas de educación media y culminará, tal vez en corto plazo,  con la transferencia de la totalidad de escuelas e institutos superiores.


miércoles, 17 de agosto de 2011

Marchas, himnos, y otros símbolos patrios en la escuela

Origen de los Himnos y Marchas patrióticas

    Las marchas e himnos patrióticos son símbolos nacionales que surgen como expresión del patriotismo, del sentimiento de unidad nacional floreciente y propio de los hombres que fueron parte de la construcción de nuestra Nación-Estado en los períodos que vinieron luego de la Revolución de Mayo de 1810, momento en que nuestro país comenzó a separarse del dominio español y pensarse como país independiente. De ahí que sus letras reflejan los fuertes deseos de libertad y están pensadas para exacerbar los sentimientos de lucha, de pertenencia, de unidad y de amor a la patria que nacía. 
    Podemos entender las características propias de nuestras marchas e himnos patrióticos si nos situamos en los comienzos del siglo XIX, cuando los sentimientos de Patria comienzan a hacerse carne en los criollos y pocos son los músicos nativos, en su mayoría éstos tienen sus orígenes en Europa. Pero como todo maestro, comienzan a enseñar a otros su arte, y la música patriótica va a ir naciendo y evolucionando junto con los aconteceres históricos de estas tierras, y en el nacimiento de la Patria libre, también van a aparecer los frutos del arte que transmite las ideas de libertad.
    La revolución de Mayo inspiró a muchos creadores, como Esteban de Luca, Saturnino de la Rosa, Fray Cayetano Rodríguez, Vicente López y Planes y músicos como Blas Parera, que aunque español, contribuyó con su conocimiento musical, a uno de los mayores símbolos patrios argentinos, el Himno Nacional Argentino.

Los Himnos y Marchas patrióticas en las escuelas

    Los docentes, como agentes del Estado, cumplen la función principal de ser transmisores de bienes sociales, de porciones relevantes de cultura en el sentido amplio. Pero no son los docentes sino el Estado quien determina cuáles son los conocimientos que se quiere transmitir, quien delinea la estructura de las instituciones donde los docentes desempeñan sus roles y quien dicta las normativas que regulan las acciones de los miembros del sistema. Por lo tanto, a lo largo de la historia de nuestro sistema educativo, los docentes y las instituciones escolares hay seguido determinados mandatos desde sus orígenes, que respondieron a determinados objetivos políticos. Veremos que la fuerte presencia de los Himnos y Marchas patrióticas en la cultura escolar respondió en sus orígenes a un mandato político.
    La expansión de la escolaridad es un fenómeno contemporáneo de la conformación de los Estados-Nación capitalistas. En nuestro país, la escolaridad se expandió con la Ley Nacional de Educación obligatoria, la Ley 1420, en 1884. Analizaremos algunos mandatos políticos vinculados con las Marchas e Himnos escolares que rigieron la institución escolar desde sus comienzos y que impregnan las prácticas docentes actuales.
    La primera clave de enunciación de la tarea pedagógica fue “civilizar a los bárbaros”, el lema sarmientino. Podemos decir que el objetivo político de Sarmiento es doble: organizar el Estado-Nación como estructura política e institucional y, organizar la nueva subjetividad de sus pobladores, moralizando o domesticando al gaucho y al indio. Para ello fue necesario homogeneizar a la población y unirla bajo el mismo sentimiento de pertenencia, de nacionalismo, de integración, necesarios para la consolidación de la identidad nacional del estado naciente.
    A este mandato le siguió la etapa que podría definirse como la de asimilación del extranjero. El proyecto civilizatorio del Estado incluyó la convocatoria de la población europea para que viniera a habitar el territorio, pero también para que introdujera sus rasgos culturales y su disciplina de trabajo en la sociedad argentina. La inmigración fue vista como una solución para el retraso cultural y la displicencia moral, en suma, una solución contra la barbarie. Pero quienes llegaban de Europa no eran, lógicamente, representantes de los países más poderosos de Europa, como había sido la ingenua expectativa inicial, sino del superpoblado sur del continente. Por ello, esta inmigración en masa comienza a verse como una nueva amenaza para una nación joven con tradiciones culturales poco afianzadas. El “otro peligroso” ya no es el gaucho ni el indio, sino el extranjero. De ahí que el ideal nacionalista se convierte en la problemática central y en la clase dirigente va cobrando forma la necesidad de desarrollar políticas activas de fortalecimiento identitario de la nación y la escuela será una de las herramientas para este proceso. Asimilar implicaba considerar esas tradiciones como inferiores y la escuela se proponía homogeneizar a la población. La fuerte presencia en la escuela de los símbolos patrios, entre ellos los himnos y marchas patrióticas adquieren mucha relevancia pues son herramientas muy útiles para este proceso de construcción de nuevas subjetividades identificadas con la nación argentina y no con los países de origen propios o de padres extranjeros.
    Hoy, el contexto ha cambiado… ¿Cuál es la función actual de la presencia exacerbada de estos símbolos en la escuela? ¿Tradición? ¿Transmisión cultural? ¿Reproducción del mandato social? ¿Repetición del discurso político del sector dominante? ¿Cuál es el mandato social actual? ¿Qué cultura queremos transmitir? ¿A qué le damos prioridad? La sociedad ha cambiado, y con ella sus demandas. Estas prácticas han rendido frutos en el pasado, ¿qué esperamos de estas prácticas en el presente? La mayoría de las veces, los alumnos repiten memorísticamente las letras de estas canciones, pero no comprenden ni la mitad de lo que dicen; y lo peor es que nadie jamás se da cuenta de que por lo menos es necesario ayudarles a interpretar lo que transmiten y a entender la función de estos símbolos.
    Invito a reflexionar sobre lo que hacemos y sobre los porqués que hay detrás de nuestras prácticas. Reproduzcamos tradiciones, sí, pero sólo a consciencia, sólo si estamos convencidos de que continúan vigentes y de que hay razones válidas para seguir ejecutando dichas prácticas. Animémonos a pensar, a cuestionar, a construir… no seamos meros reproductores de tradiciones que no comprendemos o con las que ni siquiera acordamos.

¿Cómo se vive el patriotismo hoy?
¿Cómo ensanchamos esos sentimientos de pertenencia en las nuevas generaciones?

Así:

O mejor, así:


María Eugenia Rojas

martes, 16 de agosto de 2011

Educación en un mundo globalizado: ¿inclusión o exclusión?

    La escuela es un agente socializador encargado de transmitir porciones relevantes de la cultura que han sido seleccionadas por su valor social. Pero los contenidos a distribuir no son determinados por la escuela sino por otros agentes de control simbólico especializados en los principios dominantes de la comunicación que transmiten una determinada distribución de poder y las categorías culturales hegemónicas. De este modo, estos agentes traducen las relaciones de poder a discurso y el discurso a relaciones de poder.
    En el capitalismo reorganizado del siglo XXI se produce una revolución de los sistemas de control de la comunicación. Esto produjo importantes cambios en la división del trabajo de producción porque los programas informáticos simplifican las tareas. Por otro lado, los grandes avances tecnológicos en los sistemas de comunicación hacen posible la expansión de la cultura, de sus agencias y agentes. El acceso a la información es tal que se ha dado un fenómeno denominado globalización. Vivimos en una sociedad globalizada que comparte un solo modelo económico, donde la cultura se homogeneiza cada vez más, donde se desdibujan las fronteras de los estados nacionales. Esto, bajo la apariencia de unificación, ha ido generando una forma particular de exclusión y de acentuación de desigualdades. Esto se debe a que no todos los sectores sociales tienen igualdad de posibilidades en el acceso a la información y a los bienes culturales que ofrece el mundo globalizado. Por lo tanto, se abre una brecha cada vez mayor entre quienes quedan incluidos en esta aldea global y disfrutan de sus beneficios; y quienes, no pudiendo acceder a la tecnología, quedan excluidos de las claves comunicaciones e informáticas, consolidándose día a día como sector social marginal.
    Hoy, la escuela, tiene que enseñar saberes, para distinguir críticamente la moral y los valores de una concepción excluyente de la globalización, en contraposición a los valores propios de una concepción integradora de todos los ciudadanos. Se trata de definir la ciudadanía para la cual se educa en términos de ingreso y no de exclusión; y la ética en términos de justicia y solidaridad y no como mera adaptación al mundo competitivo que exige la globalización o como resignación frente a la realidad de quedar excluido.
    La escuela debe brindar elementos para reflexionar y criticar racionalmente, para argumentar racionalmente, para construir principios universales, para luchar por el ingreso equitativo en esta sociedad globalizada, por los derechos humanos, la justicia y la participación ciudadana. Esto es enseñar ética y ciudadanía, y no puede confundirse ni con una imposición moralista ni con un adoctrinamiento ideológico.
    El control simbólico que señala lo legítimo, traduce el poder a discurso y éste a modalidades de cultura. Pero también lleva consigo el orden y la posibilidad de modificación del mismo, mientras sus agencias creen el núcleo de resistencia, oposición y desafío.
    Los profesores tienen el rol de hacer posible la reproducción del discurso dominante determinado por los sectores de poder como contenido curricular. Aunque el trabajo docente es en gran parte tal que podría llamarse “reproductores” a los profesores; como docente, me resisto a ser sólo una mera reproductora, creo que nuestro rol es también ser y formar subjetividades autónomas y críticas que no reproduzcan irracionalmente lo que se les presenta sólo porque así lo han determinado los agentes de control simbólico.
    Estas agencias especializadas en el campo del control simbólico están sujetas a las decisiones políticas, a la economía y a otros intereses que pueden ser muy variados, normalmente a cargo del Estado, pero en las sociedades con sistemas democráticos, con partidos y procedimientos regulares de voto, esas decisiones políticas, económicas y otras limitaciones están sometidas a la evaluación popular y por lo tanto, al cambio. De este modo vemos que, si bien hay sectores de poder que ejercen importante influencia, hay mecanismos de participación democrática que nos permiten encontrar una veta por donde filtrarse e introducir cambios.
    Las agencias como la escuela están controladas por el Estado pero a la vez tienen cierto grado de autonomía. Esa es otra veta por donde la escuela y su equipo docente pueden generar espacios de reflexión, participación y  propuestas para el cambio.
    Entendemos que la formación ética es la base del currículum si queremos construir subjetividades comprometidas socialmente, capaces de argumentar, de participar, vivir en democracia y en solidaridad, que conozcan y respeten los derechos humanos, que sean capaces de analizar, reflexionar y criticar las decisiones del sistema político que incrementan las desigualdades sociales y que el sistema educativo muchas veces legitima.
    Como docentes, debemos saber que la educación es clave para sentar bases para un posible cambio, pero también debemos saber que no se trata de que seamos meros reproductores de un sistema tradicional que sabemos, responde a los intereses de los sectores dominantes; debemos saber que no podemos contribuir a la legitimación de la pobreza ni simbólica ni económica que agigantan las políticas hegemónicas. Se trata, entonces, de ser reflexivos, de analizar críticamente nuestra práctica, de entender lo que hacemos y hacia dónde vamos. Nuestra práctica no es ajena ni puede desconocer las políticas descentralizadoras que adoptan los gobiernos neoliberales. Estas políticas, que responden a los intereses del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, las cuales a su vez sirven a los beneficios de los países hegemónicos, promueven un corrimiento del Estado de algunas de sus funciones como garante social, entre ellas de la función educativa.
    En el contexto de un mundo globalizado, con el gran acceso a la información que permiten los grandes avances en los medios de comunicación, no debemos ver sólo esa aparente integración. La integración es parcial, mientras que en la superficie, el acceso a las tecnologías e información parece ser cada vez más fácil para todos; en el fondo se abre cada vez más la brecha entre los que pueden y los que no pueden acceder a esas tecnologías. Está claro entonces, que los grupos que no puedan acceder a la información por carecer de tecnología quedarán totalmente excluidos. Como educadores debemos ser conscientes de estas realidades y tomar decisiones fundadas en claras posturas de cambio, de reflexión crítica. Aquí y en cada problemática educativa  es donde entra en juego el pensamiento crítico y su importancia para poner luz en los debates, para abrir horizontes, para que la escuela sea el lugar de la esperanza…
    Si bien existen numerosas agencias de control simbólico, también existen formas de lograr autonomía en el trabajo docente. Las instituciones educativas están sujetas a un currículum y a una normativa impuestas por el Estado y los agentes de poder. Sin embargo, la escuela cuenta con cierto grado de autonomía que se puede visualizar por ejemplo, en la libertad que tiene para desarrollar un Proyecto Educativo Institucional. Los docentes también cuentan con la posibilidad de reflexión para el cambio. Y los ciudadanos en general cuentan con los mecanismos democráticos de participación para manifestarse y evaluar las decisiones y acciones de los sectores de poder.
    Entiendo que, pensando el rol docente, la reflexión y la crítica son las claves para no convertirnos en meros reproductores de tradiciones que ya no tienen sentido o, que legitiman las desigualdades sociales cada vez más marcadas que se presentan en nuestra sociedad globalizada.
    Es necesario criticar la ideología política que pretende plantear una moral heterómana y una ciudadanía hegemónica.
    Es necesario criticar las políticas neoliberales que se traducen en políticas económicas de descentralización que acabarán privatizando el sistema educativo y dejando la educación librada a las leyes del mercado y a las posibilidades económicas de cada uno. La educación es un derecho, por lo tanto, es para todos por igual y el Estado debe ser garante de este derecho. La descentralización significa un corrimiento del Estado de su función educadora y se traducirá en la acentuación de las formas de exclusión social, por la desigualdad de oportunidades en el acceso a la educación. Si la educación se ofrece en el mercado como un bien más, sólo podrán acceder a una educación de alta calidad los sectores privilegiados que disponen de poder económico. En consecuencia, la brecha entre los sectores sociales que pueden acceder a las nuevas tecnologías, a la información y a la educación; y los sectores que no pueden comprar estos beneficios y por lo tanto quedarán excluidos de este mundo globalizado; será cada vez mayor.
    Si entendemos la globalización en términos de ingreso ciudadano, y la modernización en términos de pensamiento crítico, puede verse claramente como la formación ética y ciudadana son la base para la fundamentación de un currículum que se ajuste a las necesidades de las nuevas sociedades.
    Se hace necesario hacer una propuesta donde la escuela pueda concebirse como espacio de esperanza, entendiendo que la modernización no puede ser segmentadora, sino que tiene que basarse en la  vigencia de lo público; y la descentralización no tiene que ser anárquica, tiene que entenderse como espacio diferenciado de lo común. Si enseñamos formas de comprender y de juzgar, desde principios autónomos, las acciones; si enseñamos que la ciudadanía implica formas de participación democrática y solidaria en la construcción del bien común, estamos, en realidad apostando a la esperanza.
    Para finalizar, quiero insistir en que, como docentes no podemos dejar de reflexionar sobre la propia labor pues el trabajo intelectual no debe estar separado de la práctica educativa; además, la reflexión es la base para pensar una educación cada vez mejor.
María Eugenia Rojas
http://eu-hambruna.blogspot.com/


Chat gratis